
Debemos al siglo XIX el consciente interés por las manifestaciones artísticas del pueblo. No es que antes estas fuesen ignoradas, no!, los acontecimientos políticos, sociales y económicos de entonces obligaron a considerarlas por su presente fuerza en las revoluciones, en los procesos históricos.
Se cuestiono desde entonces qué y quién era parte del Pueblo, consignado antes como plebe o pueblo llano con un carácter muy general que aún hoy en día es dificil de cambiar... las respuestas fueron dejando reiteradamente que este es resultado de una estratificación en castas y clases sociales... Sus expresiones por lo tanto atestiguarían ser fruto de colectividades y sus tradiciones parte de su fuerza.
Si hablaramos entonces de artes populares, obviamente que consideraríamos que existen las no populares, pero nos encontraríamos en el mismop sitio en que se ubicaron los artistas nacionalistas, pues fue esta, una de sus principales premisas para establecer su legitimidad.
¿Un arte "Nacionalista", por qué tendría su razón de ser sino es que para expresar una identidad regional y local frente a otra?... Muchas de sus justificaciones se hallaron en el uso de las expresiones populares, y su crítica estribo en el qué tan legítimo es utilizarlas como un medio de expresión. ¿Fue acaso para nuestros artistas nacionalistas esto así?
Tres generaciones convergieron en esta corriente artística de los años posrevolucionarios de la década de los veinte y treinta del siglo XX y mucho tuvo que ver el que hallan testimoniado la guerra civil de la década anterior, pues los ideales buscaron engendrar una indentidad, en hacer triunfar algún proyecto nacional.
Sus fuentes fueron las tradiciones y las costumbres, por considerarlas como lo más puro y genuinamente expresado en nuestro suelo, y prácticamente ser lo más original. Esto último es lo que más emotiva al creador nacionalista, son en su mente, el ideal de una identificación cultural. No olvidemos que esta era una época de sumo interés por la masificación de las expresiones, otorgando un "servicio" a los "desheredados". Aquí nos interesa comprender que la música en su carácter de creación "nacionalista" género una gran variedad artística, una expresión nacionalista que comunmente sólo sofistico o estilizó una de carácter popular: danzas, corridos, sones)... pero no es tan sencillo de convencerse de que eso sea así. Obviamente que las hubo, y que muchos sólo agotaron las técnicas y las formas por seguir expresando la fuerza que lleva aquella en su seno, pero creo que ello se debió al imperativo de sus anhelos nacionalistas como causa de un problema de una identidad.
Lamentablemente, la confusión fue adoctrinada por la ingenuidad de generar sólo obras individuales de justificación de sus medios y vemos que en nuestro mosaico yacen "Nacionalistas-estilistas" - como Manuel M. Ponce y Carlos Chávez; "Nacionalistas-historicistas" como Miguel Bernal Jiménez, y "Nacionalistas-revolucionarios" como Silvestre Revueltas, que es quizás el único que comprendió que la concientización de las manifestaciones populares no soslaya la fuerza expresiva de las costumbres y las tradiciones para crear un "Hallazgo", resolviendo así la problemática.
